translated from Spanish: ” Dame la mano”: el documental que celebra los 40 años de las colonias de la Vicaría de la Solidaridad

Un documental que rescata los 40 años de las colonias urbanas para niños de la Vicaría de la Solidaridad tendrá este viernes su preestreno, a las 18:30 horas, en el cine arte Normandie (Tarapacá 1181, Metro Moneda).
El filme «Dame la mano», de 50 minutos, de la cineasta Daniela Rojas (Santiago, 1985), retrata la historia de una iniciativa que nació en 1978 y consistió en una alternativa recreativa para niños de los sectores populares.
El documental incluye, entre otros, imágenes de un jovencísimo Augusto Góngora entrevistando a los niños en plena dictadura. El programa partió con los “veraneos familiares”, en la playa de Cartagena para los niños y las niñas de los comedores solidarios y sus padres.
En dichos comedores el énfasis estaba puesto en la entrega de alimentos a los niños y niñas; en cambio, en las Colonias Urbanas el interés era generar una organización que involucrara a jóvenes y adultos y que su apoyo fuera permanente. Así, con el pasar de los años se va generando un trabajo más promocional.
«Es una historia colectiva, por lo que no hay un nombre más relevante que otro. Retratamos a personas que han formado parte de las colonias en distintas etapas, desde su génesis con las ollas populares hasta el día de hoy», explica Rojas, periodista formada en la U. Alberto Hurtado y especializada en España.
Entre otros, Rojas trabajó en la serie «Mary and Mike» (sobre el ex agente de la DINA Michael Townley), dirigidos por Roberto Cisternas y emitido por Space.

Un espacio de derechos
Este espacio se convirtió en pionero en la protección de los derechos del niño y niña, antes de que Chile firmara la Convención. Desde aquí surgieron otras iniciativas como el programa de erradicación del trabajo infantil, apoyo a la maternidad adolescente, entre otros.
De hecho, las colonias se han configurado en un lugar que permite diagnosticar la realidad de las juventudes y la niñez, promocionando y promoviendo el ejercicio de derechos.
Lo destacable de este film es que, a través de las distintas voces que construyen la narración, «se representa la evolución de la protección de la infancia en nuestro país, así como los programas sociales impulsados por la ex Vicaría de la Solidaridad y la dificultad de hacer trabajos sociales en dictadura», comenta la realizadora.
«Nos enteramos, por ejemplo, que una de las víctimas del paro del 2 y 3 julio de 1986 fue una niña que participaba en las Colonias, quizá invisibilizada en la historia ante el impacto que causó el Caso Quemados. Fue impactante leer la cobertura que dio Revista Solidaridad a ese episodio, y ver las imágenes. Tuvimos que editar una de ellas, pues era muy fuerte».
«Finalmente, la historia se preocupa de reconstruir el trabajo de estas miles de personas y las luchas que sobrellevaron en cada época. Extrema pobreza, persecución y miedo en dictadura y falta de recursos con la vuelta de la democracia. A pesar de todo eso, las Colonias Urbanas siguen vivas», celebra.
Augusto Góngora con niños en los años 80.
Las colonias en la actualidad
Hoy, sus creadores pueden decir con orgullo que en 40 años se ha trabajado con aproximadamente 400.000 niños y niñas. Han sido monitores cerca de 350.000 jóvenes. Se han apoyado cerca de 3.000 grupos y organizaciones.
Las Colonias además se han convertido en un grupo de pertenencia donde las y los jóvenes comparten valores e intereses que los motivan a organizarse, a crear comunidad y comprometerse a contracorriente de una sociedad individualista y competitiva. Se reúnen buscando dar respuesta a las problemáticas sociales que los afectan en sus propios sectores, según los responsables.
Trabajan voluntariamente con el propósito de generar espacios seguros en sus poblaciones y barrios. En ellos los niños y niñas puedan encontrarse, aprender, jugar y desarrollar habilidades sociales en un contexto de cuidado y respeto.
Este 2018 el programa Colonias Urbanas de la Vicaría de Pastoral Social Caritas apoya 76 sectores dentro de 30 comunas: Independencia, Huechuraba, Recoleta, Quilicura, Renca, Lampa, TilTil, Santiago Centro, San Miguel, La Cisterna, La Pintana, Pedro Aguirre Cerda, Lo Espejo, San Ramón, La Granja, San Joaquín, Macul, Peñalolén, La Florida, Ñuñoa, La Reina, Lo Barnechea, Lo Prado, Estación Central, Quinta Normal, Cerrillos, Pudahuel, Cerro Navia, Maipú y Puente Alto.
«Las Colonias Urbanas responden a una necesidad social», destaca la directora. «En 1978 los problemas que afectaban a los niños eran la desnutrición y la extrema pobreza. En algún minuto fue el consumo de drogas. Hoy, por nombrar solo algunos, la violencia intrafamiliar y el abandono. Si hoy existen Colonias Urbanas, no es solo por entretener a los niños, sino por darles una mano a quienes más nos necesitan. Un niño sin infancia ni inocencia es lo más cruel que podemos generar como sociedad, y las Colonias se encargan de que eso no se pierda».
Por el programa han pasado unos 400.000 niños.
Crítica al Estado
Frente a la pregunta sobre el mensaje del film, Rojas es clara: «para nosotros está cargado de crítica ante la labor del Estado».
«Si bien es maravilloso que existan las Colonias Urbanas y gente dispuesta a dar a cambio de nada -en el sentido de que no trabajan a cambio de un sueldo, sino por motivación y amor-, creemos que es muy delicado que éste no se haga cargo de algo tan básico como la protección de la infancia», dice.
Además, «que en pleno siglo XXI tengamos esos casos deplorables del Sename o estemos discutiendo respecto al aumento de penas a los menores de edad es realmente grave, pues son solo soluciones parche».

A modo de conclusión, subraya que quienes participan en las colonias «trabajan con chicos en situaciones complejas, y los sacan adelante», destaca.
«Lo más impactante es que son adolescentes cuidando niños -lo que da cuenta de la doble dimensión que adquiere este programa- y, gracias a la guía de la Vicaría que capacita constantemente a los jóvenes, salen todos adelante, con sus propios recursos, solo a base de preocupación, confianza y respeto, algo que la política ha dejado de lado».
Ficha artística:
Dirección: Daniela Rojas Ovalle
Idea original: Vicaría de la Pastoral Social Caritas del Arzobispado de Santiago.
Guion: Daniela Rojas Ovalle
Fotografía: Michael Corral
Sonido directo: Jubicza Troncoso
Diseño de sonido: Michael Corral y Daniela Rojas Ovalle
Montaje: Michael Corral y Daniela Rojas Ovalle
Color: Michael Corral
Producción ejecutiva: Michael Corral, Daniela Rojas Ovalle y Vicaría de la Pastoral Social Caritas del Arzobispado de Santiago.
Producción: Cawa y Vicaría de la Pastoral Social Caritas del Arzobispado de Santiago.

Original source in Spanish

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