Cuando «mandarse una cagada» es matar a una mujer



Karina Abba era buscada desde el domingo a la mañana, cuando después de ir a bailar con dos amigas y su primo, no volvió a su casa. Ella tenía 17 años y fue hallada en la localidad de Villa Huidobro, en el sur cordobés. Su primo quedó detenido por su aparente vinculación al crimen.Según fuentes policiales, la adolescente había sido vista por última vez la madrugada del domingo, cuando regresaba a su casa. Las amigas bajaron en sus respectivas viviendas y vieron cómo ella se iba en el auto de su primo, Mario Ruíz Díaz.Al ver que Karina no volvía, familiares y allegados comenzaron la búsqueda junto a un operativo policial en conjunto con efectivos de Córdoba y La Pampa.Los intensos rastrillajes derivaron en el hallazgo del cadáver en un descampado en la localidad cordobesa de Villa Huidobro, en la zona sur de la provincia.El caso es investigado por el fiscal de Instrucción de Huinca Renancó, Luis Marcelo Saragusti, quien solicitó la detención del primo de la víctima, aunque aún no se dio a conocer la acusación contra él. «Me mandé una cagada»

Esta publicación subió la tía de la víctima a su cuenta de Facebook sobre el paradero del acusado | Foto: Facebook

Como si se hubiera olvidado las llaves, perdido el celular o fallado en el trabajo, familiares de la víctima señalaron que recibieron un mensaje del presunto asesino que decía: «Perdónenme, me mandé una cagada».FILO habló con Antonella D’Alessio, integrante de la Red de psicólogas feministas, sobre por qué, para los femicidas, la vida de las mujeres «no vale tanto». «La violencia de genero tiene una base en una jerarquización de los seres humanos, entonces los varones violentan a las mujeres porque hay una idea asociada a la femeneidad de que nosotras servimos o no, somos buenas o no, en relación a nuestra capacidad de satisfacer necesidades de los varones», sostiene la especialista. «En la medida en la que estos varones sienten que nuestra capacidad de satisfacer y cumplir y obedecer, se ven impedidas por alguna razón, ya sea porque exigimos el derecho a trabajar o vivir una vida libre, entonces en esa medida la violencia viene como un diciplinamiento», agrega Antonella.»Se me fue la mano» 
Desde los medios de comunicación hasta la vecina, muchas veces escuchamos que luego de un femicidio o una golpiza, sostienen que el varón no sabía lo que hacía y que se le escapó ese golpe final. «Ellos creen que es algo que no querían hacer en ese momento y no pudieron ´controlarse´ porque ellos lo ´único´que querían con ese acto violento era diciplinar, no eliminar. Cuando sucede, hacen lo posible porque nadie se entere porque sí son personas que entienden que la violencia no esta permitida, porque hay leyes que la sancionan, entonces tratan de ocultar lo que hicieron», indica la psicóloga.Vivir una vida sin violencia, poder decir que no, decidir tomar anticonceptivos o no querer tener relaciones sexuales, son algunos de los motivos que enojan a los varones que creen, no casualmente, que eso es un acto de «rebeldía». «Esa persona es adulta y tendría que poder controlar sus actos y ser conscientes para controlar la furia que le causa el hecho de que esa persona que acaba de asesinar tiene derecho y le corresponde tomar sus propias decisiones», refuerza D’Alessio.¿La vida de la mujer vale menos?

Karina Abba fue asesinada y encontrada en un descampado en Córdoba.

¿Cómo se lee a las mujeres desde esta sociedad? La psicóloga sostiene que, para los hombres y el colectivo imaginario, las personas que tienen estatus de semejante, son otros varones, no otras mujeres. «Históricamente, las mujeres fuimos construidas desde las teorías, como eso otro que no es un varón, que salimos de una costilla, que somos un misterio. Así se configura lo femenino como algo que tiene menos valor que lo masculino, incluso en relación al valor de la vida», indica la psicóloga.»No es grave que una mujer pierda la vida pero si que un varón vaya preso por eso. Pasa mucho en los medios de comunicación, en la Justicia y en el boca en boca, mucha gente termina diciendo, cuando se acusa a algún hombre de violento, que ´le están cagando la vida´, valorando más la situación de él que la de la víctima», finaliza Antonella. 



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