El superclásico fallido: Las idas y vueltas están en el Gobierno


Actividad histórica e identitaria, espectáculo de masas y el deporte más popular del país. Profundizado en las últimas décadas, las clases dirigenciales siempre se han acercado al fútbol para obtener un rédito político.Los casos de personalidades de la política que han ocupado y ocupan cargos dirigenciales en estas instituciones se prolongan a lo largo del tiempo. Macri es Boca, Néstor fue Racing, Menem River. La lista sigue y sigue. Proporcionalmente al rango y cargo del político suele seguirle un correlato sobre el club que directa o indirectamente gobiernan.  

La mano derecha de Macri y ex referente del Colegio de Abogados en la Ciudad, Daniel Angelici

El ejemplo más ilustrativo de ascenso a la política a partir del fútbol ha sido el del actual presidente Mauricio Macri.Quien asumiera las riendas del Club Boca Juniors en el año 1995, supo a fuerza de logros nacionales e internacionales cerrar una exitosa gestión que lo impulsaría desde el 2003 en adelante como uno de los empresarios dispuesto a atender el llamado político del “que se vayan todos”.

Hugo Moyano arribó hace algunos años como presidente del Club Atlético Independiente

Tras una inicial (y única) derrota en los comicios del año 2003 donde fuera superado por Aníbal Ibarra, Macri ganó las elecciones de 2007 como jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y construyó desde allí su plataforma para presidente de la Nación.La superfinal de Cambiemos
2 de noviembre y el presidente anuncia que «se juega con visitantes». El mandatario se refería a la serie de encuentros a (todavía) tener lugar entre Boca y River.La afirmación resultó al menos contradictoria considerando que tuvo lugar a menos de una hora del pronunciamiento del par de Patricia Bullrich en la ciudad, Martín Ocampo, quien sostuviera que «no están dadas las condiciones para que esto suceda».No obstante esto, Macri insistió: Es la «oportunidad de demostrar madurez y que estamos cambiando» y la seguridad será garantizada por la ministra Bullrich en conjunto claro, con la ciudad de Buenos Aires.

La ministra de Seguridad Bullrich junto a sus pares en Ciudad y Provincia Larreta y Ritondo respectivamente

Horas más tarde las máximas autoridades darían su parecer: «¿Qué cambió en el último año para que ahora sea posible (jugar con visitantes)?» preguntó el presidente de River D´onofrio, al mismo tiempo que su par de Boca, Daniel Angelici sostuviera “no creo que debamos jugar con visitantes por distintas razones».Ya con la posibilidad de los visitantes desestimada, la ministra Bullrich fue consultada sobre la fallida idea de que se hubiera podido jugar con ambas parcialidades. Poco atinada como es costumbre, afirmó:
“Vamos a tener el G20, imagínese que lo del Boca y River parece algo bastante menor al lado de tener 20 presidentes».

24 de noviembre y última lectura oficial, al menos al momento. En clara contradicción a lo sostenido por el presidente 20 días atrás, el jefe de gobierno de la ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, declara que «la responsabilidad del operativo es de la policía de la ciudad donde colaboran fuerzas federales, en el caso del G-20 será al revés, pero en este caso es así».Amplió Larreta (ratificación mediante): «Le pedí al ministro de Seguridad (Martín Ocampo) que vaya al fondo de la investigación haciendo un sumario para determinar la responsabilidades y ver qué se podía haber hecho mejor ayer».¿Resultado? Al momento un nuevo papelón. Restará saber quien gana la Copa Libertadores de América. En esta nota:



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