translated from Spanish: ¿Por qué se repudia el homenaje a «Polémica en el bar»?

Un grupo de hombres está sentado alrededor de una mesa, ubicada en el centro del lugar. Es un bar: sitio de las discusiones, donde los temas son tratados entre comentarios. Mientras tanto, una mujer se acerca. Lleva el café a la mesa. «Polémica en el bar» lleva décadas transmitiéndose en la televisión argentina. A modo de homenaje hacia (su padre) Gerardo Sofovich, Gustavo llevó a cabo una remake conducida por Mariano Iúdica, quien comenta los temas de actualidad con figuras como Chiche Gelblung, Grego Rosello, Mauro Viale, entre otros.

El programa será reconocido por la Legislatura porteña

Hoy, lunes 26 de noviembre la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires premiará al programa por su trayectoria en la televisión argentina: pasaron 55 años de su primera emisión, en la que participaban características figuras y capocómicos.El reconocimiento se entregará a las 16 horas en la Legislatura porteña. «Es un motivo de orgullo para todos nosotros», indicó Iúdica frente a cámara al dar a conocer el galardón, que enorgullece a sus integrantes. Un poco de memoria emotiva
«Polémica en el bar» fue considerado «el programa que reunió a la familia» alrededor del televisor, donde pasaron figuras como Gerardo Sofovich, Juan Carlos Altavista («Minguito»), Santiago Bal, Jorge Porcel, entre otros. El formato, replicaba la clásica ‘conversación entre caballeros’, reunidos en el café.Cincuenta y cinco años después, es en el marco del mismo programa, donde se pronuncian frases del estilo: «fueron las feas las que inventaron que no hay que decir piropos», haciendo referencia al acoso callejero que padecen miles de mujeres diariamente.Del creador de dicha «frase desafortunada» se originaron otras y otras, diferente envase para un mismo contenido. 

«Vos venís vestida así, no entrás ni cinco segundos, te aviso desde ahora», le dijo Iúdica a Virginia Gallardo, la única mujer presente en el programa, mientras conversaban sobre la decisión de Sofía Gala al vestirse con traje y corbata.»El programa no es para ellas, hay que cambiar el canal. Es un programa de hombres», indicó en otra oportunidad al defenderse de las críticas que recibió a través de las redes sociales luego del sketch improvisado en el que besó a Pía Shaw, compañera de conducción en «Involucrados».
El homenaje al programa causó el repudio de decenas de personas, que cuestionan el contenido que se promueve mediante los discursos y actitudes.

Ante esto, Filo.News conversó con las periodistas Florencia Alcaraz -autora de Que sea ley,  cofundadora de Latfem y cronista en Revista Anfibia- y Celeste Murillo -miembro de la agrupación «Pan y Rosas» y columnista del programa «El Círculo Rojo» y «La Izquierda Diario»- quienes brindaron su perspectiva ante el descontento social que genera el reconocimiento del programa.
«Me parece que es una forma de actualizar pactos machistas y neomachistas», opina Alcaraz.

Por su parte, Murillo añade: «Cuando los que tienen la palabra en los medios de comunicación tienen estas actitudes refuerzan, alientan o legitiman prejuicios que existen en la sociedad».»Cuando la televisión es aliada se pueden ampliar derechos»
El medio de comunicación se puede convertir fácilmente en un arma de doble filo. Es con una metáfora similar que Alcaraz cita a su colega Luciana Peker: «hay algo que siempre dice, ‘cuando la televisión es aliada, se pueden ampliar derechos y disputar sentidos'».»La televisión es uno de los espacios más resistentes a la infiltración y a la transformación feminista pero sin embargo, cuando fue aliada fue muy importante para ampliar el caudal y la cantidad de manifestantes», agrega. Se refiere a diversas movilizaciones como la primera de «Ni Una Menos» y a la apertura de debate que se dio a partir del proyecto de ley de Interrupción voluntaria del embarazo.

«Después de todo siguen conviviendo estos paradigmas viejos y anacrónicos, que hablan también de una época. Ya no solamente es machista, habla de otra época: que se homenajee a este formato de programa donde se celebra la conversación entre machos y se ubica a la polémica y el bar como espacios y ámbitos únicamente de machos. No es sólo simbólicamente sino que ellos lo dicen y las cuestiones que expresan refuerzan estereotipos discriminatorios y sexistas», continúa Alcaraz.Murillo complementa. «Me parece un gesto de absoluto desinterés por parte de las instituciones y los funcionarios de la Ciudad de Buenos Aires, que un programa como ‘Polémica en el bar’ sea distinguido, con respecto a todo lo que viene pasando y pasó en Argentina: movilizaciones por el derecho al aborto legal como debates en lugares de estudio y trabajo. No tienen nada que ver con los prejuicios que se reproducen y se alientan en programas como ‘Polémica en el bar'».La integrante de la agrupación «Pan y Rosas», menciona que -desde su perspectiva- hoy «Polémica en el bar» le habla a un sector mucho más reducido y bastante más específico del que lo hacía hace 10 o 15 años. «Se dirige a esos sectores reticentes que quieren seguir escuchando que los prejuicios y las actitudes machistas están bien», sostiene.
«Lo que muestra que un programa así sea reconocido por el Gobierno es el verdadero lugar que se le dan a los derechos de las mujeres y a los reclamos que se vienen haciendo», afirma Murillo.

Su colega, Florencia Alcaraz, retoma la idea: «Es otra cosa lo que está pasando en las calles, en los espacios sindicales, las universidades, las escuelas, los espacios de trabajo. Es una transformación feminista enorme e irreversible»Imagen de mujer
¿Qué imagen de mujer se promueve y alienta en «Polémica en el bar»? En tiempos de feminismo y luchas sociales, Celeste Murillo responde: «Si no me equivoco, en general siempre hubo en ‘Polémica en el bar’ una mujer que tuvo una participación marginal. Quizás ahora está en la mesa y participa de la charla pero mantiene el lugar de objeto que siempre tuvo, el que en general tienen las mujeres en muchos programas».
«Lo que genera tanto repudio de ‘Polémica en el bar’ es que lo hace a un nivel tan explícito que te abruma», asegura.

La columnista de «El Círculo Rojo» y «La Izquierda Diario» se refiere a la publicidad cuando habla sobre la imagen femenina que se transmite en la televisión. «En general se mantiene una imagen más o menos parecida: una mujer cuyo centro es el hogar, el matrimonio o la familia. La realidad es que la vida de las mujeres cambió un montón», comenta.
En este sentido, agrega: «Las imágenes que más se parecen a la mayoría de las mujeres -las que trabajan, muchas son jefas de hogar, que estudian, tienen ideas, que participan en movimientos políticos o sociales- están ausentes de casi todas las producciones culturales, o presentes de una forma bastante marginal. Y obviamente, como muestran a la mujer en ‘Polémica en el bar’ justamente es contraproducente a cualquier debate sobre los derechos de las mujeres porque alientan y refuerzan un prejuicio que todavía resiste en la sociedad».La forma de generar conciencia sobre estas cuestiones en los gobernantes, es un tema que mantiene alerta a la sociedad. Sin embargo, Murillo considera que el método «es expresar el repudio -no solamente a políticas de funcionarios y legisladores- a las actitudes que legitiman y que premian ya sea en la televisión, bandas de música, entre otros espacios culturales».En esta nota:
Polémica en el bar
Mariano Iúdica
Virginia Gallardo
Celeste Murillo
Florencia Alcaraz

Original source in Spanish

Related Posts

Add Comment