2018 y la política argentina: 7 puntos en un año con tormentas de fondo


Comienza el año y el caso Chocobar instala una nueva grieta en la sociedad argentina: legítima defensa o gatillo fácil. Quienes comparten la preocupación por el delito y la inseguridad y aquellos que por otra parte plantean su apoyo a políticas que impliquen una mayor militarización de la seguridad ciudadana.La lupa sobre los inmigrantes, las amenazas de bombas, el Hezbollah de Floresta y claro, el decreto de Patricia Bullrich sobre el empleo de las armas de fuego son algunos casos desde donde el “más policías en la calle” parecería estar ganando cada vez más peso.

El aborto fue el tema
El 14 de junio Diputados daba media sanción a la legalización del aborto. 56 días después, el Senado rechazaría el proyecto. La discusión decididamente marcó el pulso político de gran parte de este 2018.El nuevo episodio será el próximo año cuando vuelva a ser presentado el proyecto. Si bien la conformación de ambas cámaras será la misma, frente a un 2019 electoral pueden esperarse ciertas volatilidades propias a la búsqueda de un mayor rédito electoral ante una campaña que definitivamente estará atravesada por el tema.

Economía mata equipo
Un día como hoy, pero del 2017 mostraba a Marcos Peña anunciando el cumplimiento general de los objetivos propuestos para ese año. El Jefe de Gabinete auguraba además un 2018 de crecimiento y “recalibraba” las metas de inflación, pasando del 12% al 17%.Si los pronósticos económicos no podrían ser más errados (la inflación acumulada es del 43,9% y el no crecimiento -se llama recesión- cercano al 2,7%), lo cierto es que las crisis económicas han tenido en el mejor equipo de los últimos 50 años numerosas figuritas de cambio (la reducción del Gabinete así lo ilustra).

La economía y las tormentas de fondo
La crisis económica de este año no fue la heredada, sino la gestada. La de un modelo que se concibió basado en la inversión privada y el aperturismo pero que intentó sostenerse en base al endeudamiento.Esta receta tampoco resultó a la anterior, la de la emisión, el consumo artificial y un Banco Central quebrado. Cambiamos los nombres de los problemas pero no los resolvemos. La imposibilidad de aprovechar las bondades de la globalización llevó a Cambiemos a aceptar lo que prometió que no pasaría. Volvimos al Fondo.

El Presupuesto y su peso
La apuesta de Cambiemos con la sanción de la “Ley de leyes” era alcanzar la máxima estabilidad política/económica posible de cara al 2019. Es por eso que la proyección electoral tuvo en este Presupuesto uno de sus puntos centrales de inflexión desde que son gobierno. El presupuesto estaba atado a las condiciones de gobernabilidad en 2019 y el oficialismo fue exitoso en lograr su aprobación. A todo esto, ¿la oposición?.La oposición que acompaña
La bolsa de gatos peronista es una incógnita, así también saber que pasará en el año próximo. Lo cierto es que en este 2018, la principal oposición a Cambiemos ha sido la economía, no el kirchnerismo ni el peronismo.El Frente para la Victoria muestra un partido donde Cristina es plataforma y techo de un espacio que en función a los atributos de su líder y sustento político, no evidencia posibilidad alguna de renovación ni fidelidad ante un eventual resultado adverso.

El peronismo dialoguista por su parte, Alternativa Argentina, continúa con grandes incertidumbres respecto de su capacidad de reorganización. Posicionalmente parece ubicado entre dos extremos del “no”, donde resalta una imagen no kirchnerista y no macrista, pero sin una identidad captadora de votos.Volvimos al mundo (del G20)
Nos queda como último punto, un éxito que claro, es apreciativo. En términos organizativos no hay duda, la cumbre del G20 no tuvo falencias. Ahora bien, entendiendo que la Argentina es un país y no una organizadora de eventos, las exigencias nos llevan a evaluar el diseño de la política exterior con cierta prudencia.La estrategia inteligente de “tener buenas relaciones con todos los países” no se traduce en la necesidad de que arribe la lluvia de inversiones. Esa también ha sido una sequía.

2019 electoral
Se va el 2018, y con las próximas presidenciales a 226 días (11 de agosto de 2019), la suerte de la arena política argentina parece decidida a ir a un ballotage, donde cualquier augurio necesitaría pasar por alto la volatilidad total que atraviesa la Argentina.Para el Gobierno, la inestabilidad es plena. Como planteara Vidal hace algunos días: «en marzo gobernábamos hasta 2025; en septiembre parecía que terminábamos en Asamblea Legislativa; hace un mes no reelegíamos y hoy tenemos posibilidades».En esta nota:



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