translated from Spanish: El rodaje terminó – El Mostrador

Sin importar el cuerpo técnico que exista, siempre, siempre las convocatorias de la selección nacional generan polémica, ruido, debate e interpretaciones. Y los dos últimos amistosos de «La Roja» ante México y Estados Unidos de estos días -previos a la Copa América 2019- no fueron la excepción.
Es que las ausencias de dos “históricos” jugadores como Marcelo Díaz y Eduardo Vargas, vuelven a despertar el debate futbolero sobre si el técnico, Reinaldo Rueda, debió tenerlos en cuenta.  Más aún, considerando que no habrá más partidos antes del debut ante Japón el 17 de junio en el Morumbí de Sao Paulo.
Al ariete que juega en México aún lo persiguen las versiones sobre eventos de indisciplina, supuestamente, ocurridos en la primera gira a cargo de «La Roja» del DT cafetero. Rueda nunca ha sido tajante en corroborarlo, lo que no ha sido una decisión acertada, porque este es un tema que debió zanjar con antelación y no dejar que sigan en el aire este tipo de rumores.
Rueda debe dar una versión determinante y final en el caso Vargas, sino cada vez que convoque a la selección estará el manto de duda sobre las razones por las que lo margina.

Lo de Marcelo Díaz, bueno, es otra de las polémicas que estará rondando permanentemente en  Juan Pinto Durán, aunque en este caso hay que aclarar dos cosas. La “versión” extrafutbolística respecto a que la ausencia del exvolante azul en la selección es una condición por parte de los principales líderes de «La Roja», hasta hoy no tiene un asidero de peso, aún nadie se hace cargo públicamente, con nombre y apellido de eso. Es como decimos en lenguaje coloquial, es “un cahuín”, el famoso “me dijeron y me contaron».
Lo que sucede con Díaz va por el lado del juego. ¿Por qué no entra en el esquema de Rueda un jugador que fue bicampeón y además es uno de los mejores del torneo argentino? Tal vez una explicación sería que el DT cafetero opta por un jugador de otras características, más recuperador y que sea un central, jugando delante de los centrales y, bajo esa premisa entra Eric Pulgar, quien ha tenido una interesante desempeño en Italia. Entonces, Díaz no calzaría en su funcionamiento.
Rueda ha probado y buscó ciertos elementos para el recambio, pero este no puede ser forzado ni impuesto. El recambio generacional va a acompañado necesariamente de un proceso integral junto a las selecciones menores y en ese contexto, el técnico tiene todo el derecho a experimentar.
Es cierto que con este proceso de búsqueda, Rueda aún no logra darle un nuevo impulso a esta selección que, ya desde la era Pizzi claramente empezó a evidenciar un declive ostensible en relación a la dinámica, agresividad e intensidad para superar y someter a los rivales. Pero también lo es que el DT puede y tiene la oportunidad de volver a generar ese «fuego sagrado» en este grupo de jugadores, que saben de victorias y triunfos, de épica y epopeya.
Este grupo de jugadores requiere de mano firme y convicciones de parte de su líder y como lo refleja su trayectoria y estilo, pareciera que Rueda la tiene y la aplica.
Llegó el momento de ver una selección chilena que contagia, que genere emoción y vértigo. El período de rodaje terminó y más allá de los resultados ante México y Estados Unidos, todos anhelamos volver a ver esa manada de lobos que asechaba a la presa.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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