Caso Barreda: se cumplen 28 años del femicidio que estremeció al país



El 15 de noviembre del año 1992, en la ciudad de La Plata, Ricardo Barreda asesinó a su esposa, sus dos hijas y a su suegra con una escopeta cometiendo un cuádruple femicidio que estremeció al país entero y se convirtió en un caso emblemático.Barreda, odontólogo de profesión, fue condenado en 1995 a prisión perpetua pero en mayo de 2008 fue beneficiado con el arresto domiciliario tras 15 años y medio detenido. En 2016 se declaró extinguida la pena. En mayo de este año murió solo en un geriátrico a sus 83 años.El femicidio fue cometido en una casona de la calle 48 entre 11 y 12 de La Plata en la que Barreda convivía junto a las que serían las víctimas: su mujer Gladys McDonald de 57 años; sus dos hijas, Cecilia de 26 y Adriana de 24; y su suegra, Elena Arreche de 86.Las cuatro mujeres fueron asesinadas a escopetazos en el interior de la vivienda que actualmente se encuentra deshabitada y totalmente abandonada. Por estos días sigue en litigio judicial, aunque la municipalidad local quiere instalar allí un centro para la lucha contra la violencia de género.
Aquel 15 de noviembre, luego de cometidos los asesinatos, Ricardo Barreda negó las acusaciones en su contra y quiso camuflar el hecho como un robo a su domicilio. Tres años más tarde el odontólogo fue condenado por la justicia tras un juicio oral.En 1995, se lo condenó a reclusión perpetua por el triple homicidio calificado de su esposa y sus dos hijas, y el homicidio simple de su suegra. Para ese entonces no existía la figura legal del femicidio.Según declaró el propio femicida el desencadenante y motivo por el cual asesinó a toda su familia fue que su esposa le habría dicho: «Andá a limpiar que los trabajos de conchita son los que mejor te quedan, es para lo que más servís».Según Barreda, tanto su mujer como sus hijas y su suegra lo maltrataban y lo «humillaban». Por eso, luego del entredicho con su mujer aquella mañana, se dirigió al garaje y tomó una escopeta de caza que había sido un regalo de su suegra y una caja con cartuchos. De acuerdo a la reconstrucción de los hechos, primero asesinó a su esposa en la cocina, luego a su hija menor, abogada de 24 años, después a su suegra y finalmente a su otra hija, de 26 años y odontóloga como su padre.Para salir adelante con su coartada simuló un robo desordenando su casa. Luego recogió los cartuchos y los guardó en el baúl de su auto para deshacerse de ellos arrojándolos en una boca de tormenta. La escopeta la tiró en un canal cercano a Punta Lara, Ensenada.Para continuar con la mentira y despistar a los investigadores, tras cometer el cuádruple femicidio, Barreda fue al zoológico, después al cementerio a visitar la tumba de sus padres y finalmente a un hotel alojamiento con su amante, Hilda Bono.Cuando regresó a la casa a medianoche llamó a la policía y contó la historia del robo. Sin embargo, una semana después terminó confesándo los crímenes.
Tras ser condenado en 1995 a la pena de reclusión perpetua por triple homicidio calificado y un homicidio simple, Barreda pasó más de 15 años en la cárcel. Recién en mayo de 2008 abandonó la Unidad Penal 9 de La Plata, beneficiado con un arresto domiciliario.Desde ese entonces el odontólogo convivió con quien sería su nueva pareja, Berta «Pochi» André, quien murió en 2015. Casi un año después, en mayo del 2016, se declaró extinguida la pena impuesta y Barreda quedó en total libertad sin tener que ser controlado por la Justicia.Al recuperar su libertad, ya en una edad avanzada, Ricardo Barreda permaneció internado durante más de un año en un hospital de la localidad de General Pacheco con una identidad falsa y visiblemente desmejorado afectado por un cuadro de salud mental.Finalmente, el 25 de mayo del 2020 murió a los 83 años en un geriátrico de José C. Paz. Su biógrafo Pablo Martí contó que el último deseo de Barreda era que lo cremaran y esparcieran sus cenizas en la cancha de Estudiantes.Al respecto, el club de la ciudad de La Plata se mostró totalmente en contra y sus autoridades sostuvieron que la entidad «tiene una historia muy fuerte de respeto y de participación de mujeres en la vida social y deportiva, y eso marca toda una definición y una postura muy clara».



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