Gladys Fabiola, bolera en catedral cuenta su historia




Sinaloa.- La vida no ha sido fácil para Gladys Fabiola: desde los nueve años fue obligada a trabajar para poder comer, tuvo que vender chicles en las calles de Culiacán y Tijuana, no conoció la escuela por lo que no sabe escribir ni leer, y actualmente su única ilusión que la mantiene viva a sus 22 años, es lograr recuperar a sus tres hijos que están con otras familias por no tener un techo y dinero para cubrir sus necesidades.Esto la llevó a pedir trabajo y únicamente encontró una oportunidad como “bolera” en la Plazuela Obregón de Catedral.  
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En este Día Internacional de la Mujer, comentó que está muy cansada y con dolores en el pecho, que le han dicho que son del corazón, pero ella todos los días atiende a las personas que buscan lucir un calzado limpio y lavar los tenis durante una larga jornada de trabajo sin parar de siete horas, el cual tiene  gracias a que un compañero de oficio, de nombre José Armando Cano, vio la enorme necesidad de esta mujer que nadie miraba, ni escuchaba.Leer más: «No hay imposibles para las mujeres»: Nayeli es madre, maestra, costurera y chofer en CuliacánAyuda negada
Gladys Fabiola fue a pedir que la ayudaran con cualquier apoyo a las autoridades del DIF municipal, y comentó que siempre la ignoraron y nunca se acercaron a conocer las condiciones de marginación en las que vive, bajo un techo de un local ubicado a escasos metros del kiosko de la plazuela, expuesta a los peligros a su integridad física.

Ayer domingo fue un día de fiesta para ella, porque pudo convivir con sus hijos, un niño de dos y otro de cuatro años, a los que se suma una bebé de nueve meses, que son sus tesoros que busca recuperar, pero en esta situación, comentó, le será imposible reunirlos a los tres, al no tener nada que ofrecerles.Narró que ser “bolera” le ha permitido ganar hasta 200 pesos diarios y tener dinero por lo menos para comer, porque usa hasta un baño de un estacionamiento para bañarse o cambiar de ropa. Todos los días, Gladys Fabiola comienza a trabajar temprano y concluye a las 19:00 horas. Con tristeza recorre su mirada por los jardines de la plazuela y, muy tranquila, externó: “esto es mi casa”.Leer más: Félix, niño con leucemia requiere tu apoyo para pagar quimioterapia en CuliacánRecuerda que su madre junto con dos hermanos la abandonó con su abuela en la colonia Antonio Toledo Corro y ahí la pusieron a vender chicles; luego los enviaron a Tijuana, que lejos de mejorar su vida, siguió haciendo lo mismo.En su adolescencia lamenta que su abuela la ”corrió” a los 16 años de su casa en Las Coloradas, luego de decirle que estaba embarazada.Perfil
Nombre: Gladys Fabiola Arriaga Ramírez.
Edad: 22 años.
Lugar: Culiacán, Sinaloa.
Oficio: Bolera.
Trayectoria: En la niñez vendió chicles para comprar alimentos, y actualmente limpia los zapatos y los pinta por 30 pesos, así como también lava tenis.

 

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