La poca empatía…

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Las redes sociales están transformando nuestra forma de actuar, al vernos bombardeados de tanta información ocurre un tipo de desconexión con el mundo y con el resto de seres humanos, ya no vemos rostros ni experimentamos el mismo contacto que algunos años atrás, no lo digo solo por la pandemia, también por un cambio generacional que la tecnología ha marcado considerablemente, pues de los años 2000 hasta nuestro actual 2021 nada es lo mismo.Y es que, incluso quienes crecieron con la ausencia de la tecnología han pasado por un proceso en el cual tuvieron que adaptarse  a los smartphones, a la computadoras, a las nuevas formas de comunicación instantánea y poco a poco ir perdiendo antiguas costumbres, los más jóvenes han crecido rodeados y totalmente familiarizados con la tecnología; mi punto aquí es que esta exposición a la redes sociales y el internet ha ido desensibilizando a sus usuarios, la larga exposición a vidas artificiales ha terminado por quitarnos parte de nuestra humanidad y ha transformado a la sociedad.Nos encontramos en una combinación de Orwell y Huxley, metafóricamente como el ojo que todo lo ve, las redes sociales como Twitter, Facebook y sus usuarios siempre estarán ahí para observar, criticar y cancelar si es necesario, a pesar de ello estas herramientas también crean una especie de adicción que vuelve casi imposible el dejarlas, aplicaciones como Instagram o TikTok fueron creadas para mantener al usuario el mayor tiempo posible en ellas y con un algoritmo que descifra tus gustos e intereses, por lo tanto generan una satisfacción que nos hace olvidarnos de nuestro entorno.¿Por qué importaría un conflicto como el de Afganistán? si ya existe un nuevo baile de TikTok con el que me puedo volver viral. En esta era virtual en la que nos vemos obligados a vivir recluidos he notado una falta de humanidad, parece ser que el anonimato de una red social o el hecho de no ver posibles consecuencias facilitan el volverte una persona negativa, que insulta, se burla y acosa de manera repetitiva, las redes sociales están plagadas de eventos de ese estilo que van desde simples memes hasta un acoso masivo y amenazas a básicamente cualquiera que tenga un perfil público en cualquier plataforma, las víctimas pueden ser personas viralizadas en videos sacados de contexto, personas que no cumplan con los altos estándares de belleza o aquellos quienes ya pertenecen a grupos marginados por la sociedad, cualquier razón es buena para hacer un chiste sobre ti para aquellos que carecen de empatía si eres mujer, si eres trans, por tu opinión, por tu color de piel o por cambiar una letra al final de la palabras y llegar incluso a recibir amenazas de muerte.Efectivamente nos estamos transformando y hay que cuestionarnos si estas nuevas costumbres que hemos adquirido están del todo bien, el poder que nos brinda la tecnología está siendo desaprovechado por una ya predominante cultura en la cual se deja ver la poca educación en materias de respeto y tolerancia que existe en México.Leer más: Te amo, pero en personaHay que reflexionar y recordar que detrás de cada pantalla existe un ser humano que está recibiendo esos chistes y burlas, hay que pensarlo dos veces antes de hacer ese meme, subir ese video o hacer ese comentario que tú puedes considerar gracioso, pero la otra persona no, el hecho de que puedas no significa que debas de hacerlo, nadie tiene la obligación de soportar esa negatividad.

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