Embajador de China en Chile califica de «ilegal» informe de Bachelet y de «esbirro» a Oficina de la Alta Comisionada para DDHH de la ONU



El embajador de China en Chile Niu Qingbao criticó el informe “Evaluación sobre varias cuestiones preocupantes en materia de Derechos Humanos en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang”, elaborado por la expresidenta Michelle Bachelet y publicado hace unos días por la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU (ACNUDH). El diplomático afirmó que el documento de la ACNUDH “está para satisfacer a Estados Unidos y algunas fuerzas occidentales su intención de difamar a Xinjiang y atacar a China”.
En una carta enviada a El Mercurio, Liu Quingbao aseguró que el informe de la ONU “es totalmente ilegal e inválido”. En primer lugar, dijo, “este informe no está autorizado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, violando gravemente el mandato de la ACNUDH, la que como parte de la Secretaría General de las Naciones Unidas tiene como objetivo proporcionar el apoyo y la asistencia necesarios para el trabajo del Consejo de Derechos Humanos y debe desempeñar sus funciones en estricto cumplimiento de las resoluciones pertinentes sobre el establecimiento de esta misma de la Asamblea General de la ONU, así como con la autorización previa de las resoluciones del Consejo de Derechos Humanos”.
Según el diplomático chino, la ACNUDH, la principal entidad de las Naciones Unidas en el ámbito de los Derechos Humanos, “debe respetar y defender los propósitos de la Carta de la ONU y, partiendo de los principios de universalidad, objetividad, no selectividad y no politización, mantener diálogos y cooperaciones constructivos con los estados miembros, sin la injerencia de ninguna manera en los asuntos internos de los países”. Sin embargo, Quingbao cuestionó que dicho informe “no solicitó las opiniones del gobierno chino, ni fue autorizado por el Consejo de Derechos Humanos, y violó las obligaciones y los principios que debe cumplir la ACNUDH”, por lo que es “ilegal e inválido”.
En segundo lugar, de acuerdo a la misiva firmada por el embajador Quingbao, el informe fue “tramado durante mucho tiempo para respaldar con subjetividad las conclusiones preestablecidas”, aclarando que según notas de los medios occidentales la ACNUDH comenzó la elaboración de dicho informe en 2019, es decir, “no se basó en la visita de la alta comisionada, Michelle Bachelet, a Xinjiang en mayo del año corriente, ni incluyó el comunicado oficial de la alta comisionada antes de finalizar su visita a China”.
“El informe se basa en desinformación y mentiras fabricadas por las fuerzas extranjeras secesionistas contra China, e insiste en la presunción de culpabilidad, al tiempo que hace la vista gorda sobre el grave daño causado por el terrorismo y el extremismo a los derechos humanos de personas de todos los grupos étnicos en Xinjiang, y distorsiona maliciosamente la interpretación de las pertinentes leyes, políticas y prácticas en China y Xinjiang. En este sentido, la ACNUDH se ha convertido en un esbirro y cómplice de Estados Unidos y algunas fuerzas occidentales”, sentenció el embajador Quingbao.
En tercer lugar, advirtió que las acciones de la ACNUDH han despertado “una fuerte insatisfacción en todos los ámbitos”. Quingbao sostuvo que la mayoría de los miembros de la comunidad internacional, especialmente los países en desarrollo, “están muy disconformes con este tipo de comportamiento por parte de Estados Unidos y algunas fuerzas occidentales”.
“Más de 60 países y casi mil ONGs han enviado conjuntamente cartas a la alta comisionada, elogiándola por su visita a Xinjiang y pidiéndole que rechace la publicación de este informe, oponiéndose a la politización de los derechos humanos, la confrontación entre grupos y la intervención en los asuntos internos de los países aprovechándose del asunto de los derechos humanos”, precisó el embajador chino, argumentando que “la comunidad internacional tiene el derecho a señalar los errores de la ACNUDH y esta tiene la obligación de aceptar las críticas y corregirlos”.
Finalmente, Niu Qingbao, recalcando otro informe “que refleja la situación real”, reconoció que la situación real de los Derechos Humanos en Xinjiang “tiene amplio reconocimiento en la comunidad internacional”, pese a que comentó que desde 2018 más de 170 grupos de delegaciones procedentes de 132 países han visitado Xinjiang “para ver con sus propios ojos la realidad y el desarrollo en esa región, y todos valoraron muy positivamente lo que vieron y experimentaron en Xinjiang”.
“Confío en que las mentiras de Estados Unidos y algunas fuerzas occidentales sobre Xinjiang, sin importar cómo estén maquilladas, eventualmente tengan patas cortas frente a la verdad”, concluyó.
Recordemos que la ex Presidenta de la República de Chile Michelle Bachelet ocupó el cargo de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos desde el 1 de septiembre de 2018 hasta el 31 de agosto de 2022. El Secretario General de las Naciones Unidas nombrará a un nuevo Alto Comisionado, que será aprobado por la Asamblea General a su debido tiempo. Mientras tanto, la Sra. Nada Al-Nashif es la Alta Comisionada en calidad de interina.
China ve muy difícil cooperar con la ONU
Cabe mencionar que la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos “ha cerrado la puerta a la cooperación” con China tras la reciente publicación del informe sobre violaciones y abusos en la región de Xinjiang, según aseguró el embajador chino ante la ONU en Ginebra, Chen Xu.
En una rueda de prensa previa a la apertura de una nueva sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el jefe de la misión china aseguró que Pekín “no puede colaborar con la Oficina si al mismo tiempo ésta emite un informe que perjudica la cooperación”.
“No podemos seguir como si nada hubiera ocurrido”, añadió el jefe de la diplomacia china en Ginebra, aunque no quiso concretar si esta posición implicará invalidar los acuerdos de cooperación en materia de derechos humanos alcanzados en mayo durante la visita a China de la entonces alta comisionada de Derechos Humanos, Michelle Bachelet.
Chen reiteró que el informe, publicado 15 minutos antes de que Bachelet finalizara su mandato como alta comisionada, “es un instrumento para culpar, difamar y contener a China”, y especuló con que la expresidenta chilena no comulgaba con su contenido.

“Si entiendo bien su motivación, creo que no estaba de acuerdo con el informe, y por eso lo publicó en el último minuto”, afirmó el embajador, quien también subrayó el hecho de que las conclusiones expresadas de Bachelet al término de su visita a China fueran muy diferentes al texto del informe.
El documento indicó que numerosas evidencias apuntan a posibles crímenes contra la humanidad cometidos por las autoridades chinas en la región noroccidental de Xinjiang, vecina a Asia Central, contra uigures y otras minorías musulmanas de la zona, bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo y el extremismo.
En la rueda de prensa, el embajador chino ante la ONU expresó su deseo de que el sucesor de Bachelet al frente de la Oficina de Derechos Humanos (el austriaco Volker Türk, cuyo nombramiento se anunció esta semana) sepa “construir puentes” entre las diferentes posiciones en la ONU en materia de libertades fundamentales.
“Esperamos que trabaje de acuerdo a los principios de objetividad, imparcialidad, no selectividad y sin politización, para promover un diálogo en pie de igualdad”, subrayó.
De cara a la sesión del Consejo de Derechos Humanos que se celebra del 12 de septiembre al 7 de octubre, Chen previó que el informe de Xinjiang podría generar tensiones, pero aseguró que la delegación china “participará activamente, bajo el espíritu del diálogo constructivo y la cooperación”.
En los debates que pueda haber al respecto la delegación china “no provocará nada, pero debe estar preparada para cualquier escenario” y “se opondrá a cualquier movimiento encaminado a usar el informe en nuestra contra”, anticipó el embajador.
Lo más reciente es que EEUU, Japón y la Unión Europea expresaron ante el Consejo de Derechos Humanos su preocupación por las conclusiones del reciente informe de la ONU sobre Xinjiang, aunque Reino Unido fue más allá y pidió a China que permita la entrada de observadores internacionales en la región para investigar esos abusos. “Este Consejo no puede permanecer callado cuando se está atacando de manera tan brutal a una minoría étnica”, señaló la delegación británica en una sesión dedicada a repasar distintos aspectos de los derechos humanos en el mundo, aunque el informe sobre la región china de Xinjiang fue el tema más tratado.



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