La Haya entregará hoy su fallo sobre la demanda boliviana contra Chile



Casi exactamente 135 años después del final de la Guerra del Pací­fico (1879-1883), en la que Bolivia perdió su acceso al mar, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya decidirá el 1 de octubre si Chile, el país que ganó esa contienda, debe entablar negociaciones con Bolivia para que ésta recupere su salida al océano. «Tenemos mucha esperanza y mucha fe porque nuestra demanda se funda en base a la verdad, al derecho y por una justicia (…). Será un fallo esperado y es una esperanza para resolver temas pendientes con Chile», manifestó el presidente boliviano Evo Morales, considerado en su paí­s un artí­fice de la demanda interpuesta contra Chile en 2013. «A partir del 1 de octubre habrá una nueva historia para Bolivia y Chile, serán las nuevas relaciones diplomáticas, para que los acuerdos se cumplan», anticipó el mandatario. Aquel conflicto bélico, que dejó miles de muertos, es conocido también como «la Guerra del Salitre» porque el control sobre los yacimientos de ese nitrato jugó un importante papel. Bolivia, aliada con el Perú, perdió en ese entonces una costa marí­tima de unos 400 kilómetros de longitud y el departamento de Litoral. Ese territorio de 120.000 kilómetros cuadrados incluí­a al desierto de Atacama, el más árido del planeta. Bolivia perdió su principal acceso al mar al comienzo de la guerra el 14 de febrero de 1879, hace ahora 139 años, tras la toma chilena del entonces puerto boliviano de Antofagasta. A lo largo de los años, sucesivos gobiernos de Bolivia -junto con Paraguay el único paí­s de América Latina sin litoral marítimo- han exigido, hasta ahora sin éxito, negociaciones a sus pares chilenos para lograr una salida libre a la costa.Finalmente, el 24 de abril de 2013 el Gobierno de La Paz interpuso ante la CIJ, el máximo órgano judicial de Naciones Unidas, una demanda para que se obligue a Santiago a «negociar de buena fe y de forma efectiva a fin de llegar a un acuerdo que otorgue a Bolivia un acceso pleno y soberano al océano Pací­fico». Chile objetó entonces la competencia del tribunal de la ONU. Sin embargo, el 24 de septiembre de 2015 la Corte se declaró competente en el caso y pidió que el proceso continúe con la presentación de fundamentos escritos por parte de Chile. Los equipos jurí­dicos de ambos países presentaron en marzo pasado los alegatos finales del litigio.»No hay, ni hubo nunca, una obligación jurí­dica que fuerce a Chile a negociar una salida soberana al mar con Bolivia», sostuvo en esa oportunidad Claudio Grossman, el agente chileno ante la CIJ.Santiago considera que el Tratado de Paz y Amistad firmado en 1904 entre ambos estados para poner fin al estado de guerra que seguía existiendo entre ellos estableció de forma definitiva y a perpetuidad las fronteras de los dos naciones. Aquel tratado establecía, entre otros, la obligación de Chile de construir un ferrocarril entre Arica y La Paz así­ como la concesión de créditos y de derechos de libre tránsito de productos bolivianos a puertos del Pací­fico chileno. «Más de 20 años después de finalizadas las hostilidades, Chile y Bolivia, en forma libre y voluntaria, firmaron un tratado, hoy plenamente vigente», señalo recientemente también el presidente chileno, Sebastián Piñera. Mientras que Chile afirma que Bolivia tiene «autonomía aduanera, preferencias tarifarias, facilidades de almacenamiento, exenciones tributarias y libre desplazamiento por las rutas de conexión con los puertos», el Gobierno boliviano considera que el Tratado de 1904 fue impuesto e incumplido en los últimos años por constantes paros aduaneros en Chile. Por otra parte, el comercio entre ambos países favorece a Chile porque Bolivia importó productos del vecino paí­s por 3.969 millones de dólares entre 2007 y 2017, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), un ente privado. En cambio, las exportaciones bolivianas a Chile llegaron a 1.190 millones, lo que arroja un saldo negativo de la balanza comercial de Bolivia de 2.779 millones de dólares. Debido al centenario litigio, los dos paí­ses mantienen sus relaciones diplomáticas suspendidas a nivel de embajadores desde el 18 de marzo de 1978. En aquel entonces fracasaron las negociaciones de los dictadores Hugo Banzer y Augusto Pinochet para intentar darle una salida al conflicto.



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