Lucía Pérez, culpable por buena víctima


El sábado 8 de octubre del 2016 Matías Farías (25) y a Juan Pablo Offidani (43) dejaron a Lucía Pérez en la guardia de la sala sanitaria de Playa Serena. Estaba muerta. Dos años después los acusados fueron absueltos de la causa de su asesinato y condenados por venta de estupefacientes. ¿Pero quién es responsable de su fallecimiento? Para la Justicia, Lucía Pérez. El pasado lunes se supo la sentencia que enojó y fue repudiada por todo el movimiento de mujeres y una familia que esperaba un resultado opuesto al sucedido. La muerte de la joven no tiene culpables más que ella misma y que haya estado con dos varones en el momento de su muerte no significó nada para los jueces Facundo Gómez Urso, Aldo Carnevale y Pablo Viñas.  Se lee y se escucha que Lucía se drogaba, que consumía cocaína y que fue por eso que se encontró con Farias y que también fue por eso que tuvo relaciones sexuales con él. Las pericias sostienen que tenía lesiones anales pero las pericias se hicieron mal, nadie midió, nadie explicó específicamente qué tipo de lastimaduras eran. Las mismas se podían tomar como abuso o como una relación sexual «intensa» pero una amiga de ella contó que a Lucía le gustaba «el sexo fuerte». 

Y acá quiero frenar unos segundos. Durante las 66 hojas de la sentencia se repite una y otra vez que Lucía era inteligente y tenía una personalidad fuerte, que era buena alumna y muy determinante en sus decisiones. Todas esas descripciones se utilizaron para culpabilizarla por su muerte ya que una mujer fuerte que elije con quién estar no puede ser sometida a una violación. 

Cindor fue trending topic y Twitter se llenó de ironías respecto a la lectura de la defensa. Al parecer, si compraron leche chocolatada, queda demostrado que la intención no era violarla.

¿Qué hubiera pasado si Lucía Pérez en vez de ser aplicada, amorosa y responsable hubiera sido fanática de los boliches? Lo mismo. Para la Justicia Lucía Pérez sería culpable de su propia muerte por ser una mala víctima. El machismo y el sexismo desarrollado a lo largo de todo el documento nos deja en claro de que no hay manera de zafar. Si sos mujer (aunque morimos cada 31 horas en manos de varones), siempre serás juzgada con mayor rigor y no hay víctima que pueda escaparse de esta lógica patriarcal. 

Para entender por qué la Justicia obró como obró, Filo.News habló con la periodista judicial y especialista en género Sol Rodríguez Garnica que siguió el caso muy de cerca. El morbo como motor de resistencia 
«Gugleá empalamiento», rezaban carteles y tuits que comenzaron a dar vueltas después de la noticia de la muerte de Lucía Pérez. La indignación sucedió en las redes, la bronca de miles de mujeres que se veían reflejadas en la joven, el dolor de su familia y amigas.La fiscal en ese momento a cargo salió a hablar muy rápido y dijo cosas que después no se pudieron sostener a lo largo del juicio. «El empalamiento no sucedió. No hubo ninguna evidencia. Si hubo unas lesiones en la región anal pero que no se pudo corroborar que fueran de ese momento o que hayan sucedido antes. Si hay signos de esta relación sexual violenta pero eso no habla específicamente de que fue un abuso», relata Garnica. 

Lucía Pérez | Foto: Twitter

La fiscal María Isabel Sánchez, que fue apartada de la causa, ahora será investigada por la justicia luego de sus precoces declaraciones. Tanto los jueces como la familia de Lucía sostienen que ese «error» empantanó tanto todo que la causa comenzó embarrada. Sin pruebas no hay culpables
El problema es que no hay pruebas para demostrar todo lo que la fiscal Sánchez sostuvo en aquella conferencia de prensa. «Los peritos cuando se hizo ese coloquio en el juicio, dijeron que no podían bajo ningún punto afirmar que había habido abuso sexual,  pero otra cosa es lo que puede considerar un Juez, porque sino nos basamos en las autopsias y ya, pero no, son herramientas que le sirven a un Juez para dictaminar y no al revés», indica la especialista. «En este caso, falta el gran componente de cómo llega Lucía ahí, cómo utilizaron su poder sobre ella para llevarla a esa casa y que pase lo que pasó. Los informes forenses que se hicieron luego, la Junta Médica y los testimonios de los profesionales explicaron que no había evidencias que pudieran sustentar la hipótesis de abuso sexual», agrega Garnica.La hipótesis de que luego de matarla por empalamiento la lavaron y la dejaron en la salita médica se cayó apenas arrancó el juicio ya que, aseguran, Farias se quedó en el lugar a entender qué había pasado con la víctima. Además, el técnico del cuerpo médico forense que había dicho que el cuerpo de Lucía había sido limpiado durante el juicio indicó que no podía probarlo.La injusticia de una Justicia machista
Si bien ya (casi) no se disfrazan a los femicidios como crímenes pasionales, el avance del feminismo y el derecho de las mujeres a vivir una vida sin violencia aún no interpelaron a toda una estructura judicial que lleva años desarrollándose sobre bases sexistas. 

Lucía Pérez | Foto: Twitter

Para Sol esa es una de las respuestas ante esta polémica sentencia: «El sistema judicial, los fiscales, los defensores, no avanzaron tanto en utilizar la perspectiva de genero como así lo hace día a día la sociedad. En la mayoría de las causas todavía cuesta mucho que se aplique esta perspectiva, que se tengan en cuenta la relaciones desiguales de poder, que haya una mirada más profunda de los hechos».»En términos técnicos la edad de consentimiento sexual es 16, entonces por tener 16 se considera que no fue forzado. Además tampoco se pudieron comprobar lesiones de una violación, pero la verdad es que el consentimiento no es algo que se analizó en profundidad y es importantísimo en estos casos. Ella era menor de edad y ahí está el error garrafal de los jueces porque no tienen en cuenta la relación desigual de poder entre una chica de 16, un chico de 23 y un hombre de 41″, finaliza Garnica.



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