Abusos sexuales en la Iglesia: sacerdotes acusan que denuncias del 2011 contra Laplagne no se tomaron en cuent e insisten en encubrimiento


«No sé qué pasó con las denuncias que envié en 2011 o por qué no fueron tomadas en cuenta para esta investigación», así se refiere el sacerdote Hans Kast Rist -que cumplio un rol importante para develar los abusos de Fernando Karadima- al caso del sacerdote Jorge Laplagne, quien es indagado por abuso.
Laplagne está suspendido desde junio por una denuncia de presunto abuso contra un menor y fue removido en diciembre pasado de su cargo como párroco de las iglesias de Nuestra Señora de Luján (Ñuñoa) y San Crescente (Providencia).
Sin embargo, según consigna El Mercurio, en su testimonio judicial, Kast contó que acogió una denuncia en contra del sacerdote el 19 de marzo de 2010 por parte de un joven denunciante.
Kast se desempeñó como canciller del Arzobispado de Santiago desde 2003 hasta junio de 2011 (durante la gestión de los cardenales Francisco Javier Errázuriz y Ricardo Ezzati). Luego, en 2011, llegó hasta la Oficina Pastoral de Denuncias (OPADE). Previo a la llegada de Kast, los reportes de denuncias llegaban a manos del canciller, este los respaldaba y se enviaba una copia a la autoridad competente, el arzobispo.
La denuncia
En octubre del año pasado, Kast llegó hasta la unidad especializada del OS9 de Carabineros a cargo de investigar los presuntos abusos y encubrimientos vinculados a la iglesia. Allí, carabineros reveló a Kast un correo -con fecha 11 de enero de 2011- recibido por Errázuriz de parte del sacerdote Raúl Hasbún, quien estaba indagando el caso.
A Kast le llamó la atención la frase «hay avance» de Hasbún en la misiva. Sin embargo, a su juicio, se deja ver que el sacerdote no ha sido notificado de la investigación, «de haber sido yo el investigador le hubiese tomado declaración o testimonio al presbítero Laplagne», declaró.
En cuanto a los «avances» y a los posibles testigos y víctimas, «estos no se nombran, lo que no significa un avance en la investigación para esclarecer los hechos».
Kast agrega en su declaración que, dos meses más tarde, recibió una nueva denuncia contra Laplagne; esta vez de parte de una religiosa, lo que gatilló que realizara una nueva alerta sobre el caso del sacerdote, esta vez dirigida a Ricardo Ezzati.
«El 30 de marzo de 2011 hice una nueva nota, esta vez direccionada a monseñor Ezzati con la denuncia de la hermana, esta la recibe Ezzati. En esta se lee la letra de monseñor Chomali, quien solicita abrir una investigación previa, ahí se indica con letra manuscrita de don Ricardo que se tomaron medidas pastorales, las que no habrían quedado en esta investigación que se incautó en la Cancillería del Arzobispado de Santiago. Sin embargo, podrían encontrarse quizás en otro archivo, como por ejemplo en el histórico ubicado en las Trinitarias, Las Condes», se cuestiona Kast.
Respecto al rol de Hasbún, «me imagino que no pudo concluir verosímil la denuncia, señala que estudió el asunto, pero quizás pensó que no podía iniciar un proceso, no entiendo por qué no pudo iniciar el proceso canónico, quizás él como investigador buscaba una convicción absoluta bastando solo con elementos suficientes para considerar verosímil la denuncia, habría que preguntarse si en este caso hubo omisión», dice Kast.
«Señala Hasbún en el informe de cierre (2015) que no que no tiene noticias de otras denuncias, no haciendo referencia a las denuncias , no haciendo referencia a las denuncias efectuadas por las religiosas durante 2011, las que yo envié conforme con los conductos a la autoridad competente de la época, no sé que pasó con estas o por qué no fueron tomadas en cuenta para esta investigación», agrega.
Kast finalizó su declaración planteando que una investigación previa debería hacerse con mucha rapidez y nunca debería pasar de los 3 meses, «idealmente podría durar dos semanas».
 



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