Fujimori fue trasladado a una clínica después de que revocaran su indulto



La Justicia peruana revocó hoy el indulto que liberó al ex presidente Alberto Fujimori en diciembre, cuando le faltaba cumplir 15 de 25 años de cárcel que se le impusieron por 25 asesinatos y dos secuestros agravados.Con una orden de captura dictada por el juez Hugo Núñez, Fujimori, de 80 años, fue llevado en ambulancia a una clí­nica privada, donde recibió de la Policí­a Judicial la notificación correspondiente. Aunque no hay una confirmación oficial, fuentes de la defensa del ex presidente dieron por hecho que será internado y estará en la clí­nica bajo vigilancia hasta que se recupere y pueda ir a la cárcel o hasta que sus abogados logren que se cambie la medida. La televisión permitió ver a Fujimori al entrar a la clí­nica acostado en una camilla, con chaqueta y jean y la mano cubriendo el rostro. Su abogado, Miguel Pérez, no especificó la dolencia, pero habló incluso de «riesgo de muerte súbita». El nuevo terremoto en la polí­tica peruana se produjo cuando Núñez determinó que el indulto que dio el entonces presidente Pedro Pablo Kuckynski no reúne los requisitos básicos. A Núñez le llegó el caso después de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), a la que acudieron los deudos, optó en febrero que fuera la Justicia peruana la que evaluara el caso. En ese momento, la Corte IDH planteó que el perdón, «humanitario», tuvo irregularidades en las evaluaciones médicas y se dio en circunstancias que hacían sospechar de una negociación. Cuando concedió el indulto, Kuczynski se acababa de salvar de que el Congreso lo destituyera por nexos con la constructora brasileña Odebrecht. Eso se logró porque un sector fujimorista encabezado por Kenji, hijo del ex mandatario, votó contra la destitución. Pesquisas y testimonios apuntan a que Kuczynski y Kenji canjearon votos por el indulto, aunque se recurrió al pretexto de la salud. Fujimori tiene problemas cardíacos y gástricos, depresión y lesiones en la boca de potencial cancerí­geno. No obstante, médicos independientes afirman que ninguno de sus males tiene una gravedad que le impida estar en la cárcel. La libertad para Fujimori, que estuvo en un cuartel policial en condiciones cómodas para un preso, desató movilizaciones y acabó de desprestigiar a Kuczynski, a quien la maniobra no le alcanzó para suavizar la posición de Keiko Fujimori, hija del ex mandatario que dirige con rigidez a la oposición de derecha radical. Tras el pedido de la Corte IDH, la Justicia peruana convocó a las partes para escuchar argumentos, con lo que el caso estuvo abierto a la espera de resolución. «Recuperamos la tranquilidad que nos habían quitado, no queremos impunidad», reaccionó la activista Gisella Ortiz, cuyo hermano Luis Enrique fue uno de los asesinados. El fujimorismo reaccionó con indignación y acusó al Gobierno y a los «caviares» (izquierdistas y liberales). Keiko, con llanto, dijo que es un trance «muy doloroso» y lo atribuyó al odio. Para los fujimoristas, Núñez violó la independencia de poderes al no negar el derecho constitucional de un presidente a indultar. Expertos niegan el argumento, pues señalan que pactos internacionales no permiten que ese derecho se ejerza a capricho. Los parlamentarios fujimoristas, de lejos la mayor bancada, se mantuvieron en sesión con letreros contra la «venganza» y señalaron como supuesto orquestador al ministro de Justicia, Vicente Zeballos, crí­tico permanente de ese indulto. Entretanto, grupos de derechos humanos ee concentraron frente al Palacio de Justicia para expresar respaldo a la medida. Pérez indicó que la apelación se presentrará de inmediato. Lo más probable es que el asunto pase a una segunda instancia, pero en el interá­n Fujimori estará preso u hospitalizado, según dispongan las autoridades a partir de las evaluaciones médicas. El fallo se dio cuando Keiko y su sector sufren una grave crisis de popularidad, pues se les percibe en varios sondeos como quienes maniobran para evitar que el presidente Martín Vizcarra limpie la corrupción. Pese al nexo familiar y las coincidencias ideológicas, padre e hija tienen rivalidades. Keiko domina claramente el pulseo interno y su progenitor optó por el silencio, siempre al lado de Kenji -destituido como congresista-, quien lo llevó hoy a la clí­nica.



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